Salinas del XVIII, tumbas del XII y nidos de ametralladoras del XX, en el primer Parque Cultural de Gran Canaria, el Tenefé

07 jul 2017

El Parque Cultural del Tenefé, el primero de Gran Canaria, contiene un ingenio salinero del siglo XVIII, tumbas que datan del XII, nidos de ametralladoras del XX y un valioso saladar que ofrece abrigo a la nidificación de aves, un conjunto de riquezas naturales y arquitectónicas inauguradas hoy por el presidente del Cabildo, Antonio Morales, y la alcaldesa de Santa Lucía, Dunia González.

Situado al sur del núcleo urbano de Pozo Izquierdo, está organizado con un itinerario que da a conocer este rico patrimonio, una iniciativa que ha sido promovida por la empresa BRC Infraestructuras Hidráulicas, adjudicataria de la gestión de las Salinas del Tenefé, en colaboración con el Cabildo y el Ayuntamiento de Santa Lucía.

Las salinas son un ingenio de origen mediterráneo con asiento de barro, en este caso el mayor de Gran Canaria y uno de los cuatro que quedan en la Isla. Esta salina con su casa fortificada, así como la del Castillo del Romeral, tuvieron que ser defendidas de los ataques de los piratas, pues la sal era un producto esencial para conservar los alimentos a bordo.

Así, cuenta con un tomadero que sirve de canal de captación, los cocederos o estanques donde el agua del mar se concentra, y los cristalizadores o tajos, cerca de 400, donde la sal se convierte en grano y producto alimentario.

Forman además una marisma artificial donde habitan organismos adaptados a este ambiente hipersalino y que aportan al espacio una gran biodiversidad, explicó el arqueólogo insular José González, quien detalló que el color rojizo de los tajos lo da la dunaliella, un organismo usado por las farmacéuticas por sus valores curativos.

El agua del mar contiene 80 minerales y oligoelementos que, en productos como la flor de sal, que es la nata que hay que recoger antes de que se rompa, o la escama de sal, que surge cuando se decanta, además de las escamas de sal, la conocida sal gruesa, y la fina, se conservan a la sombra y sin aditivos para que lleguen a la mesa en el estado idóneo para consumir lo mejor del océano.

Esta es la gran apuesta de la empresa, aseguró Manuel Navarro, quien explicó que hace dos años que la empresa asumió la gestión de este recurso del que la familia no ha podido evitar enamorarse y que prevé convertir en un recurso histórico transformado en polo de desarrollo con la sal como producto gourmet de Gran Canaria único.

Para contribuir a lograrlo, el Tenefé inauguró hoy red de embajadores con el cocinero internacional Wolfgang Grobauer, estrella Michelín y chef ejecutivo del Grand Hotel Residencia de Maspalomas, como su primer representante, ya que ha elegido la sal del Tenefé para la elaboración de sus excelencias culinarias.

Estructuras funerarias y saladar

Junto al ingenio salinero se encuentran estructuras funerarias en las que el Cabildo, explicó Morales, ha invertido 32.000 euros para acometer dos campañas arqueológicas cuyas investigaciones las sitúa en 1993 dc, además habrá una próxima intervención, ya que están afectadas por la evidente subida del nivel de mar, que alcanza ya los depósitos de los antiguos canarios.

Junto a estas estructuras y en el extremo sur del Parque, se sitúan los dos nidos de ametralladoras de ingeniería militar de la década de los 40 del pasado siglo XX, que se mantienen en precario por las embestidas del mar.

El saladar, por su parte, aporta el contenido botánico al Parque como ecosistema único que convive entre el delta del barranco y las entradas de las mareas largas. Esta formación alberga un abrigo para el hábitat y nidificación de aves que encuentran su nicho ecológico en este pedazo de costa insular, que debió extenderse en una superficie superior a la que ocupa en la actualidad.

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