Un diseño participativo de las políticas de gestión del agua, clave para adaptarse al contexto del cambio climático en Gran Canaria

18 jun 2018

El cambio climático es global pero afecta de forma diferente a cada territorio, por lo que las soluciones ante la previsible escasez de precipitaciones y un aumento de las temperaturas deberán ser adaptadas a un entorno local como Gran Canaria, especialmente la gestión del agua con proyectos de diseño participativo donde todos los actores estén implicados para aportar su punto de vista, desde la comunidad científica que informe sobre los riesgos, pasando por los responsables políticos que tomen decisiones hasta llegar a la ciudadanía que pueda proponer soluciones e implicarse en ellas junto a todas las partes.

Así se puso de manifiesto en las Jornadas Acequia que promueve el Cabildo de Gran Canaria junto al Centro Común de Investigación de la Unión Europea hasta el miércoles para conocer la visión de más de 30 expertos nacionales e internacionales sobre cuáles deben ser las medidas a tomar para minimizar el impacto y que están enmarcadas en el estudio sobre los riegos y vulnerabilidades que tiene la Isla inauguradas hoy por el presidente insular, Antonio Morales, quien subrayó que la lucha contra el cambio climático es una prioridad para la Institución insular.

Paulo Barbosa, director de la Unidad de Gestión de Riesgos Climáticos del Centro Común de Investigación, explicó que aunque los modelos climatológicos existentes no dan previsiones seguras para el futuro, los cambios ya están ocurriendo en zonas como el sur de Europa, con una tendencia a la disminución de lluvias y un pronóstico de incremento de entre dos y cuatro grados de la temperatura a final de este siglo, y que es probable que afecten de igual forma a Canarias. 

Así, con un horizonte de fenómenos climáticos extremos y sequía es primordial estudiar este fenómeno y cómo afectará a Gran Canaria, pues los territorios insulares son aún más vulnerables a sus efectos, por lo que las conclusiones de este encuentro serán incorporadas al estudio sobre la afección e impacto en la Isla que elabora la Institución Insular.

El cambio climático y el agua son dos elementos que están íntimamente ligados y que pueden condicionar la vida en Gran Canaria, especialmente en un territorio donde el agua está estrechamente relacionada con la energía, pues es necesario desalinizarla, depurarla y bombearla, y más cuanta más escasez haya, explicó el consejero de Energía, Raúl García Brink, por lo que una de las alternativas es apostar por las energías renovables vinculadas a la producción de agua.

El reto es decidir en qué invertir, cuándo y cuánto, afirmó la experta de la Universidad Politécnica de Madrid, Ana Iglesias, quien apuntó que las soluciones de adaptación pasan por una mayor concienciación de la población y del sector primario, un incremento de agua reutilizable y cambios en las normativas como ha hecho Chipre, que ya no da permisos para nuevas construcciones si el proyecto no contempla un doble sistema para reutilizar el agua.

Canarias es además una de las zonas de Europa con un mayor riesgo de vulnerabilidad frente al cambio climático debido a la escasez hídrica, por lo que las administraciones, prosiguió, deben ser las que establezcan las prioridades. Otras de las soluciones que sugirió fueron el monitoreo para evitar la pérdida de líquido y sistemas de alertas tempranas para la detección rápida de incidentes, un sistema que el Cabildo ya ha sacado a concurso en el marco de su programa de Isla Inteligente.

La alta vulnerabilidad en Gran Canaria debido a una alta capacidad de carga entre la población local y el turismo limita la capacidad de adaptación, sostiene Iglesias, aunque esa debilidad también ha permitido buscar soluciones mucho antes que en otros territorios, como la construcción de desaladoras que ha posibilitado responder a la demanda de agua desde hace décadas.

Las Jornadas Acequia continuarán este martes con mesas redondas para debatir sobre la desalación y energías y sobre vertidos y los usos de aguas regeneradas con expertos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, del Instituto Tecnológico de Canarias, de empresas del sector de las renovables y del Consejo Insular de Aguas.

Durante la tarde, los participantes del seminario acudirán a la Mancomunidad del Sureste en una actividad dirigida por la experta europea Ângela Guimarães para recoger documentación fotográfica que servirá para el debate y para la elaboración colectiva de acciones de adaptación a futuras sequías.

En primer lugar conocerán el funcionamiento de la depurada de Agüimes y verán una demostración del uso de diferentes tipos de agua para el cultivo del forraje, para posteriormente trasladarse a una finca agrícola que utiliza agua regenerada, para continuar a Santa Lucía con el objetivo de comprobar el impacto que tuvo la sequía del pasado año en el entorno de La Sorrueda y el proceso que utiliza la planta de depuración natural del municipio.

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